Gallo ciego
Granja El Descanso, localizada al Sur de Chile donde todo seguía su curso normal hasta el momento que José, dueño de la finca, compró un Gallo. José notó que el Gallo tenía algún tipo de problema en la visión, entonces nombró al ave con el nombre: Gallo ciego.
Gallo Ciego llegó a la granja haciendo amistad con todos, las gallinas quedaron entusiasmadas, los cerdos animados, las vacas curiosas, los caballos no le prestaron mucha atención, y había una abeja pasando por la granja en el exacto momento que el Gallo se presentaba con los animales de la hacienda, y se quedó descansando en una margarita estudiando al nuevo inquilino.
Pasados algunos días, José percibió que a Gallo Ciego no le gustaba la comida industrializada de la granja y corría demasiado en el corral. José pensó para sí: este gallo no es muy normal, mientras observaba al ave correr. Los otros animales también estaban confusos con los modales del Gallo ciego. Hasta que un día la abeja viendo que el gallo estaba acostado cerca de un árbol, aprovechó la oportunidad y preguntó.
- Buenos días, ¿cómo estás?
- Muy bien, gracias. - Respondió el gallo jadeando.
La abeja intentando ser la más simpática del mundo volvió a cuestionar al gallo.
- ¿Gallo ciego, puedo hacer una pregunta de carácter personal?
- ¡Evidente que sí! - Habló con cordialidad.
- ¿Por qué tú corres tanto y no comes la comida? - Curioseó doña abeja. El gallo respiró profundamente y contestó la pregunta. - Yo tengo ganas de volar, mi mamá me contó antes de venir a vivir en la finca que mi abuelo conseguía volar porque él era liviano y tenía las plumas gruesas por cuenta de su buena alimentación. Tengo que perder peso para volar. - Concluyó su explicación con un cloqueo.
La abejita soltó un leve: “ah…” y el diálogo volvió con la abeja haciendo más preguntas:
- Gallo Ciego, ¿quieres sentir la sensación de volar?
- No exactamente, yo deseo ver las cosas desde arriba, quiero ver todo desde otro punto de vista. Por eso tengo ganas de volar, si yo pudiese hacer esto sin tanto esfuerzo sería perfecto porque quedo muy cansado al final del día.
El Insecto hizo un gesto pensativo y después de algunos segundos habló con entusiasmo:- Tengo una sugerencia que quizá te ayude, tú puedes meterte dentro de la cesta del globo de José.
El gallo quedó atónito con la alternativa dada por la abejita porque no sabía que el dueño de la finca tenía un globo, pero luego quedó triste y habló con voz compungida que todo era una tontería y salió caminando cabizbajo.
La doña vaca viendo la situación de cerca y escuchando la conversación se acercó a la abejita y dijo con una voz sabia de vaca lechera.
- Él quedó triste porque tiene problemas en la visión y da lo mismo que él suba en el globo, no podrá ver las cosas con mucha claridad.
- Ah… si es por eso es fácil la solución. - Respondió la abeja ingeniosa. - Él tiene que tomar uno de los anteojos que doña Leonora. La señora Leonora era esposa del dueño de la finca, ella era muy olvidadiza, nunca recordaba donde tenía puestos sus anteojos y obligaba a su marido a buscar sus lentes, y junto con la búsqueda venían las peleas, hasta que un día José compró 8 pares de lentes y puso un par en cada habitación. La abeja fue veloz a hablar con la Farofa, la gallina de compañía de doña Leonora para ayudar a tomar unos lentes prestados.
La abeja le contó toda la historia y la gallina quedó compungida y fue hasta el baño a recoger las gafas diciendo que doña Leonora no sentiría su falta porque ya había ido al baño por la mañana y José iría a volar en globo al final de la tarde y concluyó la frase declarando: “hoy es una buena oportunidad para Gallo ciego“.
Farofa fue hasta donde estaba Gallo Ciego y entregó los lentes y doña abeja contó el plan, en este momento toda la granja ya sabía de la historia y todos estaban vibrando de emoción por Gallo ciego.
Gallo ciego se colocó los lentes y ojeó con estupefacción todo alrededor pero en este exacto momento la Vaca gritó - ¡Corre Gallo ciego que José está listo para volar!
Gallo ciego salió corriendo y batiendo sus alas hasta el cesto que ya estaba a algunos centímetros arriba del suelo dio un pequeño vuelo y entró en la cesta, y todos los animales de la granja gritaron entusiasmados.
José miró al gallo dentro del cesto y habló para sí mismo. - Este gallo tiene alma de águila y se echó a reír cuando lo vio con los lentes de su esposa.
Así fue el primer vuelo en globo de Gallo Ciego, donde todo fue esplendoroso para él.



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